
Protección capilar verano, frente a sol, cloro y sal
La protección capilar verano no es un capricho, el verano le sienta bien a casi todo, menos al pelo.. Entre el sol directo, el cloro de la piscina y la sal del mar, en pocas semanas el pelo pasa de brillante a áspero, sin que a veces nos demos cuenta hasta que ya está hecho. No hace falta una rutina complicada para evitarlo, hace falta protegerlo antes de que el daño esté hecho, y saber qué se puede mantener en casa y qué necesita, si hace falta, una peluquería.
Efectos del sol, el cloro y la sal en la fibra capilar
El sol actúa sobre el pelo de forma parecida a como actúa sobre la piel. Según la American Academy of Dermatology, la exposición solar puede degradar la cutícula del cabello, lo que provoca resequedad, pérdida de brillo y mayor propensión al quiebre. El cloro, por su parte, elimina los aceites naturales del cabello, dejándolo seco y frágil, y puede debilitar la fibra capilar hasta hacerla quebradiza y propensa a las puntas abiertas.
La sal actúa de forma parecida, deshidratando el pelo y dejándolo áspero y sin brillo. Cuando el cabello ya ha sido debilitado por el sol, el agua del mar y el cloro de las piscinas penetran con mayor facilidad en el tallo capilar y aceleran su deterioro, así que los tres factores se refuerzan entre sí.
Protección previa a la exposición al agua
Mojar el cabello con agua dulce antes de entrar en la piscina o el mar es una de las recomendaciones que más se repite entre dermatólogos, porque reduce la cantidad de cloro o sal que el cabello absorbe después. La Academia Americana de Dermatología va en la misma línea, y aconseja acondicionar y humedecer el cabello antes de nadar, así como usar un gorro de natación ajustado, como forma de protegerlo. Un aceite ligero, tipo argán o jojoba, aplicado en las puntas antes de la exposición, también actúa como barrera. Y si vas a pasar horas al sol, un sombrero o pañuelo protegen tanto el cuero cabelludo como el propio pelo.
Cuidados inmediatos tras el baño
Aclarar el pelo con agua dulce en cuanto sales del agua marca una diferencia real, dejar que el cloro o la sal se sequen bajo el sol es de las combinaciones que más lo daña. Recogerlo también ayuda, el roce constante contra los hombros mojados y salados contribuye a que la cutícula se abra más.
Mantenimiento en casa y cuándo acudir a un profesional
Igual que en tu rutina de piel, en casa la mascarilla no es solo para que el pelo huela bien un rato.. Peluquerías como Raffel Pagès, con salones en Cataluña desde 1998, recomiendan aplicarla de medios a puntas 1-2 veces por semana, sin sustituir nunca al acondicionador. Es un cuidado que se nota si lo mantienes durante toda la temporada, no solo cuando el pelo ya está seco.
Ahora bien, si el pelo ya llega a estas alturas del verano con las puntas abiertas o muy castigado, eso no lo arregla ninguna mascarilla, por buena que sea. Ahí toca ir a la peluquería, para un corte de mantenimiento y, si hace falta, un tratamiento de hidratación profunda. Como referencia, salones de Barcelona como Chōwa Hair Wellness Studio recomiendan, para cabellos muy dañados, un protocolo inicial de varias sesiones espaciadas cada 3-4 semanas, y salones como Backstage BCN señalan que, como mantenimiento general, lo ideal suele ser una vez al mes. Pero eso, como todo, depende del estado del pelo, y eso solo lo valora quien te lo ve en persona.
Prevención y reparación, dos frentes necesarios
Cuidamos la piel del sol casi por instinto, pero el pelo se nos suele olvidar hasta que ya está seco y quebradizo. En casa se mantiene, en la peluquería se repara cuando el daño ya está hecho, y las dos cosas se necesitan, una no sustituye a la otra. El pelo, como la piel, agradece la prevención, pero cuando ya hay daño, ahí es donde entra un profesional que lo valore de cerca.
Si este verano combinas estos gestos sencillos con una visita a la peluquería al terminar la temporada, la protección capilar en verano se nota, y tu pelo llegará a septiembre en mucho mejor estado del que imaginas.


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